El Túnel Subfluvial “Raúl Uranga – Carlos Sylvestre Begnis” lleva adelante un programa permanente de monitoreo del río Paraná para conocer cómo evoluciona el cauce, anticipar posibles cambios y planificar tareas de conservación preventiva sobre una de las principales conexiones viales entre Santa Fe y Entre Ríos.
Los trabajos están a cargo del Departamento de Recursos Hídricos del Ente Interprovincial Túnel Subfluvial e incluyen relevamientos batimétricos, mediciones de velocidad de las corrientes y estudios hidráulicos. El objetivo es obtener información precisa sobre el comportamiento del río en el sector donde se encuentra emplazada la infraestructura.
La tarea es clave porque el lecho del Paraná no permanece estático. El movimiento de los sedimentos modifica su relieve y genera formaciones conocidas como valles de dunas, que se desplazan con la dinámica natural del río.
Por eso, el monitoreo no se limita a observar el estado actual del cauce. La información permite seguir su evolución y detectar modificaciones que puedan requerir nuevas intervenciones.
Cómo se controla el río para proteger al Túnel

Uno de los principales instrumentos utilizados es la batimetría, una técnica que permite mapear el fondo móvil del río. Los relevamientos se complementan con mediciones de la velocidad de la corriente para conocer cómo se desplaza el agua y cómo se comportan los sedimentos.
El esquema contempla controles aproximadamente cada 20 días. Sin embargo, esa frecuencia puede incrementarse cuando se producen variaciones importantes en los principales afluentes del Paraná, como las cuencas del río Paraguay, el Alto Paraná o el río Iguazú, o cuando los propios registros muestran cambios significativos.
Las campañas abarcan habitualmente unos 500 metros aguas arriba y 100 metros aguas abajo del cruce interprovincial. En ese sector se realizan perfiles transversales cada 100 metros y perfiles longitudinales en las áreas donde se registra un mayor transporte de sedimentos.
Además, al menos dos veces por año se realizan relevamientos de mayor alcance, que extienden el área de análisis hasta 1.500 metros aguas arriba del túnel. De esta manera, los técnicos pueden observar el comportamiento del fondo del río con una perspectiva más amplia.
Una protección diseñada para acompañar al Paraná

El seguimiento de los valles de dunas tiene particular importancia para la infraestructura.
Para proteger el sistema de entubado frente a los procesos de erosión, el Ente construyó en 1993 y 1998 mantas de protección de hormigón. Estas estructuras tienen como finalidad contener los procesos erosivos y mantener la cobertura de arena sobre el sistema de entubado, acompañando la dinámica natural del cauce.
El monitoreo permite verificar cómo evoluciona esa cobertura y contar con información actualizada para definir las acciones de conservación que correspondan.
Tecnología para medir el comportamiento del agua
El programa incorpora también estudios hidráulicos destinados a determinar el caudal y la velocidad de la corriente.
Desde 2018, estas mediciones se realizan mediante equipos de perfil acústico Doppler (ADCP). La tecnología utiliza ondas sonoras para determinar la velocidad del agua a diferentes profundidades y conocer cómo se distribuye el flujo dentro del cauce.
Los datos obtenidos permiten construir una visión más precisa del comportamiento hidráulico del Paraná en el sector donde se encuentra el túnel.
Para realizar las campañas, el Ente dispone de embarcaciones propias especialmente equipadas. Una de las utilizadas habitualmente es un tracker de 8,30 por 2,40 metros, equipado con sistemas GPS integrados a los instrumentos de medición.
Esto permite georreferenciar cada uno de los datos obtenidos y establecer con precisión dónde se producen las modificaciones detectadas durante los relevamientos.
Monitorear para anticiparse
La combinación de batimetría, estudios hidráulicos, tecnología de medición y seguimiento periódico permite que el mantenimiento de la infraestructura no dependa únicamente de detectar un problema una vez producido.
El objetivo es trabajar con información acumulada sobre la evolución del río para anticipar escenarios y planificar intervenciones preventivas.
En una infraestructura que atraviesa casi tres kilómetros por debajo del lecho del Paraná, conocer qué sucede en el río resulta una parte esencial de la conservación del túnel.
Seguridad vial: reglas durante el cruce

El monitoreo del río constituye una de las tareas técnicas vinculadas con la conservación de la infraestructura, pero la seguridad también depende del comportamiento de quienes utilizan el viaducto.
Desde el Ente recuerdan algunas pautas fundamentales para el cruce:
- Velocidad: circular entre 40 km/h como mínimo y 60 km/h como máximo.
- Distancia: mantener al menos 30 metros respecto del vehículo que circula adelante.
- Luces bajas: su utilización es obligatoria durante todo el trayecto.
- Barreras de sincronización: respetar las barreras ubicadas en las estaciones de peaje, que regulan el ingreso de vehículos al túnel.
También está prohibido detenerse o estacionar dentro del viaducto, realizar adelantamientos o arrojar residuos. El Ente recomienda además evitar cualquier distracción, especialmente el uso del teléfono celular.
Ante situaciones de niebla intensa, se debe reducir la velocidad y extremar las precauciones.
El Túnel Subfluvial no cuenta con banquinas ni salidas de emergencia debido a sus características constructivas. Por eso, la combinación entre monitoreo permanente, mantenimiento preventivo y conducción responsable resulta fundamental para sostener la seguridad y la operatividad de esta infraestructura estratégica para la conexión entre Santa Fe y Entre Ríos.


